Del caramelo cremoso al oud envuelto en vainilla: cuatro perfumes en tendencia que huelen increíble sin importar quién los traiga puestos.
Texto: Valeria Aparicio
El pasillo dividido en “para ella” y “para él” ya no le dice nada a nadie. El aroma no tiene género, tiene química, y hoy los que mandan son los cálidos, golosos y de piel: esos que huelen distinto en cada quien y que cualquiera se roba de la mesa de noche sin pedir permiso. Aquí van cuatro de los que más se habla ahora mismo, que se ven, y huelen, increíble en cualquier piel.

Bianco Latte
El viral gourmand que no se rinde. La casa italiana hace todos sus perfumes unisex por filosofía, y este bestseller es la prueba. Abre con un caramelo luminoso, se derrite en miel y cumarina y aterriza en un fondo cremoso de vainilla y almizcle blanco. Un abrazo de leche caliente que no entiende de género porque nadie le dice que no a oler delicioso. Dulce y adictivo sin empalagar, dura horas y deja estela.



Oudgasm Vanilla Oud 36
Kayali creó su línea Oudgasm como unisex de origen. El oud, tradicionalmente andrógino, es el corazón de toda la colección. Este es el más fácil de amar, porque arranca con pera y praliné especiado de azafrán, deja asomar un guiño de rosa y baja a una madera de oud envuelta en vainilla y almizcle que sabe a postre cálido. Sensual, envolvente y con una longevidad de escándalo, funciona igual de bien en cualquier piel.



Musc Grenat
De la casa que convirtió el almizcle “piel” en fenómeno, ese aroma que cualquiera se roba de su pareja. Su lanzamiento 2026, de la línea artesanal Les Luminances, es unisex de fábrica. Abre jugoso con granada y mandarina, guarda un corazón de rosa y azafrán sobre el musc de la casa y cierra en cuero suave, pachulí y sándalo. Íntimo, sensual y adictivo, huele a tu propia piel, pero mejor.



Replica By the Fireplace
El viral de TikTok que no pasa de moda. En vez de venderte una fantasía masculina o femenina, te vende un recuerdo: la chimenea encendida en una cabaña nevada. Lo arma con clavo y castaña asada que se abren a un corazón dulce de vainilla, sobre un fondo de maderas de guayaco y ese hilo de humo del aceite de cade. Como evoca un momento y no un arquetipo, se vuelve de todos por default: un abrazo embotellado.





