Exploraciones lejanas

El SUV compacto Jeep Compass entra en una nueva generación con arquitectura electrificada, mayor capacidad todoterreno y un interior diseñado para la era digital.

Texto: Pablo Quintos

Herencia en evolución

La nueva generación del SUV compacto de Jeep llega con plataforma electrificada, suspensión revisada y un interior más amplio. Un vehículo pensado para circular entre la ciudad y el terreno difícil sin cambiar de personalidad.

Hay algo curioso en el nuevo Jeep Compass: no intenta parecer otra cosa. Sigue siendo un Jeep. La parrilla vertical. Los pasos de rueda marcados. La sensación de que, si el asfalto termina, el viaje apenas empieza.

Pero debajo de esa silueta familiar hay bastante ingeniería nueva. El Compass de esta generación se estira hasta los 4.55 metros de largo y adopta una arquitectura más eficiente. Los sensores y radares se colocaron en posiciones más altas, un detalle pequeño hasta que alguien decide meterse en un camino de piedra suelta. El frontal también cambia: más protección, mejor flujo aerodinámico, menos vulnerabilidad cuando el terreno se complica.

Arquitectura inteligente

La suspensión fue uno de los focos del desarrollo. Los ingenieros buscaron un equilibrio difícil: comodidad en ciudad y control cuando la superficie deja de ser perfecta. El resultado se nota en cifras como el 15% menos aceleración vertical y 20% menos balanceo, pero sobre todo se percibe en el volante. El coche se siente más plantado. Más preciso. La altura libre al suelo se mantiene en 200 mm. Esto significa que el Compass sigue siendo capaz de salir del pavimento sin que el conductor tenga que pensarlo demasiado.

Dentro del habitáculo el cambio es más evidente. Hay 20 mm extra para las piernas en las plazas traseras y el maletero crece hasta los 550 litros. Espacio útil, no solo estética. Compartimentos delanteros que suman 34 litros y una consola pensada para usar sin mirar demasiado.

La parte digital también sube de nivel. Frente al conductor aparece un cuadro de instrumentos de 10.25 pulgadas y, en el centro, una pantalla de 16 pulgadas que concentra navegación, multimedia y funciones del vehículo. El Head-Up Display proyecta velocidad y datos esenciales en el parabrisas, evitando apartar la vista del camino.

Potencia y control

El sistema Selec-Terrain sigue siendo una de las piezas más interesantes del Compass. No es un simple selector gráfico: modifica la respuesta mecánica del vehículo. Automático para el día a día. Deportivo cuando el conductor quiere un poco más de reacción. Nieve o Arena/Barro cuando la superficie cambia de humor.

La electrificación completa el cuadro. La gama incluye tres configuraciones iniciales: e-Hybrid de 145 CV, híbrido enchufable de 225 CV y una versión completamente eléctrica de 213 CV. Más adelante llegarán variantes eléctricas que alcanzarán los 375 CV con tracción integral.

La tecnología, al final, no intenta robar protagonismo. Está ahí para facilitar las cosas. Conducción autónoma de nivel 2, control de crucero predictivo, servicios conectados que permiten revisar el coche desde el teléfono. El nuevo Compass pretende ajustar cada componente. Quitar fricción al día a día sin perder el espíritu que hizo famosa a la marca. A veces la ingeniería funciona así: con muchas decisiones pequeñas que, juntas, cambian por completo la experiencia al volante.

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