En el automovilismo contemporáneo, la velocidad ya no es el único lenguaje que importa. Hoy, los equipos que logran trascender son aquellos capaces de construir identidad, visión y estructura más allá del cronómetro. En ese territorio se mueve APX Professional Sports Team, un proyecto que entiende las carreras como un sistema donde el rendimiento, la estrategia y la narrativa conviven.
Presente en la NASCAR México Series, APX forma parte de una nueva generación de escuderías mexicanas que no solo compiten, sino que piensan el automovilismo desde una lógica profesional y contemporánea.
Experiencia en pista y lectura de carrera
Dentro del universo de APX, Eloy Sebastián aporta una mirada que nace directamente de la pista. Su papel como piloto suma experiencia, sensibilidad técnica y una comprensión profunda del ritmo, la estrategia y la exigencia del automovilismo profesional.

Sebastián representa al competidor que entiende la carrera más allá de la velocidad pura: lectura del trazado, constancia y toma de decisiones bajo presión. Su presencia fortalece al equipo desde el conocimiento práctico y la experiencia acumulada en competencia, elementos fundamentales en una escudería que apuesta por el desarrollo y la coherencia deportiva.
El piloto como extensión del proyecto
Por su parte, Alonso Salinas representa esa misma lógica. Su perfil responde a una generación de pilotos que entiende la disciplina, la constancia y la preparación como valores centrales, tanto dentro como fuera del auto.



Salinas no se limita a ejecutar; se integra a una visión más amplia donde el piloto es parte activa del proyecto, no solo su rostro visible. Su desempeño dialoga con la identidad de APX: enfoque, profesionalismo y evolución constante.
Automovilismo, diseño y cultura visual
Uno de los aspectos más interesantes de APX es su forma de relacionarse con el imaginario contemporáneo del automovilismo. La estética del equipo, su cuidado visual y su manera de habitar el paddock reflejan una sensibilidad cercana al diseño y al branding actual, donde el deporte también comunica valores, estilo y aspiración.
En ese sentido, APX se mueve con naturalidad entre la pista y la cultura visual que rodea al automovilismo moderno, conectando con audiencias que ven en las carreras algo más que un espectáculo deportivo.



Un proyecto que mira hacia adelante
En un contexto donde el automovilismo mexicano busca consolidarse y proyectarse, APX aparece como un ejemplo de cómo pensar el deporte desde una perspectiva integral. No se trata solo de resultados inmediatos, sino de construir un proyecto con sentido, dirección y futuro.
APX no solo corre: se estructura, se piensa y se proyecta.






