Con la llegada de los primeros días luminosos del año, el armario masculino exige una metamorfosis. La transición hacia el clima cálido no tiene por qué sacrificar la estructura; al contrario, es la oportunidad perfecta para adoptar el City Resort, una tendencia que fusiona la sofisticación urbana con la frescura relajada de los destinos de descanso.
Aldo Conti, referente de la moda masculina, presenta sus adelantos de temporada como una respuesta magistral a este cambio. La clave reside en la ligereza de los materiales y una paleta de colores que invita a la calma sin perder el rigor del buen vestir.
Tejidos que respiran: la revolución del lino y el algodón
El pilar del estilo City Resort es la elección textil. La nueva colección de Aldo Conti apuesta por mezclas de lino y algodones de alta calidad que permiten la transpiración necesaria para la ciudad, manteniendo una caída impecable. Desde camisas de cuello neru hasta sacos desestructurados, estas piezas están diseñadas para el hombre que transita entre una reunión de negocios y un rooftop al atardecer.
La paleta de la temporada: tonos tierra y azules etéreos
Atrás quedan los grises densos del invierno. La propuesta actual se sumerge en una gama de neutros sofisticados: arena, crudo y piedra, complementados con acentos en azul celeste y terracota. Estos colores no solo reflejan la luz, sino que facilitan el “mix & match”, permitiendo crear múltiples looks con un número reducido de piezas clave.
El total look Aldo Conti
Para dominar el City Resort, la estructura es fundamental:
- La camisa guayabera moderna: un clásico reinterpretado con cortes contemporáneos que funciona tanto dentro como fuera del pantalón.
- Pantalones chino en tonos claros: el equilibrio perfecto entre lo formal y lo casual.
- Calzado versátil: mocasines de piel suave o drivers que aportan el toque final de distinción sin el peso de un zapato formal tradicional.
La transición a la primavera es un ejercicio de equilibrio. Gracias a los adelantos de Aldo Conti, el hombre contemporáneo puede navegar la ciudad con la frescura de un resort, demostrando que la verdadera elegancia es, ante todo, una cuestión de adaptación y confort.





