Un accidente que lo dejó un año en cama redefinió su relación con el movimiento. Hoy, el creador de Animal Move defiende la salud como un trabajo diario que empieza en la mente y se construye con constancia, conoce a Omar Zamitiz.
Fotografía: Alex Córdova
Stylist: Santiago Araico
Maquillaje y peinado: Geraldine Hercos
Coordinador editorial: Aarón Zavaleta
Diseño editorial y producción: Juan Pablo García

La mente como aliada
Hay historias que no comienzan en el gimnasio ni en la victoria. A veces empiezan en la quietud obligada. En el caso de Omar Zamitiz, el punto de quiebre llegó hace más de dos décadas, cuando un accidente lo dejó inmóvil durante un año. Aquella pausa forzada terminó por redefinirlo todo: su relación con el cuerpo, con la disciplina y con la forma de entender la salud.
“Cuando sufrí un accidente hace más de 20 años, el cual me dejó un año en cama, descifré la forma correcta de salir adelante paso a paso”, recuerda. Durante ese tiempo, su realidad estaba marcada por las limitaciones físicas y por la necesidad de reconstruir cada movimiento. Pero también apareció algo más profundo: la conciencia de que la mente debía convertirse en aliada para salir adelante.
En ese proceso encontró una herramienta que hoy sigue siendo central en su vida. “Mantener mi cerebro alimentándose de información que ayude a salir de cualquier bache, a mantenerte fuerte, sólido y disciplinado”, explica. Para Zamitiz, la resiliencia se entrena. Y ese entrenamiento comienza cada mañana. “Mantener alimentando la mente con información que realmente aporte beneficios para motivarte, para ser disciplinado, para tener constancia, para amarte más, es la parte más importante de mi trabajo y de lo que yo soy actualmente”.
Con el tiempo, esa filosofía se convirtió en un sistema de vida. La salud dejó de ser una meta aislada y pasó a convertirse en una práctica cotidiana, una forma de atención constante hacia el cuerpo y la mente.
“Darte cuenta del valor que representa estar saludable desde los dedos de los pies hasta el pelo de la cabeza es algo que mantengo día a día”, dice. Ese enfoque se traduce en decisiones simples, repetidas con disciplina: dormir bien, cuidar la alimentación, moverse, leer, meditar. Para él, mantener el equilibrio físico también implica ordenar el ruido mental que muchas veces acompaña la vida diaria.



Movimiento esencial
“Tu mente genera situaciones que ni siquiera existen en tu día a día y te estresas por ellas”, afirma.
Por eso insiste en una tarea que considera esencial: reducir el estrés que nace de pensamientos innecesarios. “Bajar los niveles de cortisol es una tarea diaria”.
Esa búsqueda de funcionalidad real del cuerpo dio origen a su sistema de entrenamiento, Animal Move, una metodología que retoma movimientos naturales que el cuerpo humano conoce desde sus primeras etapas de vida.
“Está compuesto de gimnasia natural y biogimnástica animal”, explica. La idea parte de una observación sencilla: los movimientos más esenciales —rodar, gatear, impulsarse, equilibrarse— forman parte de la motricidad con la que todos nacemos, pero se van perdiendo con el tiempo. “Son movimientos que cualquier ser humano realiza desde muy pequeño, desde bebé, pero se pierden por la vida cotidiana”.
El sistema busca recuperar esa conexión entre mente y cuerpo mediante ejercicios que trabajan fuerza, coordinación, flexibilidad y resistencia de forma integral. No se trata de estética ni de rendimiento aislado, sino de funcionalidad. “Se basa en movimientos naturales llevados a una contracción continua, haciendo que el ser humano funcione mejor: que sea ágil, que tenga equilibrio, fuerza, resistencia y flexibilidad”.
En paralelo, su vida personal también se ha entrelazado con ese camino. Durante años ha trabajado de cerca con su pareja, la actriz y conductora Daniela Fainus, con quien comparte tanto proyectos profesionales como una filosofía de bienestar.
Cuando la entrena, explica, debe separar dos papeles distintos. “Viene mi parte profesional del lado sentimental”, dice. Durante la sesión se enfoca en su rol como coach, atento a lo que ella necesita para alcanzar sus objetivos. “Entro en una etapa de corrección y motivación, enfocado en cuáles son los requerimientos de mi pareja”.
Después del entrenamiento, la dinámica cambia. “Terminando nuestra sesión vuelvo a ser ese esposo que la ama, que está con ella, que le apoya al cien por ciento, que le cocina y que le hace masajes”.
Su relación, cuenta, comenzó incluso antes de formalizarse como pareja. Durante un tiempo fue su preparador físico, y esa cercanía permitió construir una filosofía compartida que hoy también se refleja en los proyectos que desarrollan juntos.
“Empezamos a tener mucha conexión desde el inicio para ir construyendo herramientas que actualmente le funcionan a muchas personas”, señala. Con el tiempo, esa visión se expandió a plataformas digitales y programas de entrenamiento diseñados para quienes buscan mejorar su salud desde casa.
Para Zamitiz, el objetivo nunca ha sido únicamente formar atletas. La meta es más amplia: ofrecer herramientas que ayuden a las personas a sentirse mejor en su propia vida. “La gente puede acercarse a nosotros a través del ejercicio y de nuestra vida saludable”, explica.
Y aunque los proyectos siguen creciendo, la base permanece intacta: disciplina, constancia y atención diaria. Porque, como él mismo resume, el verdadero entrenamiento ocurre todos los días, desde el momento en que comienza la jornada.



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