Glow&Tell

Diez minutos, un poco de ácido y mucha succión. El facial de consultorio, ahora en tu baño. Probé la Shark FacialPro Glow y esto fue lo que pasó.

Yo no creo en los aparatos que prometen un spa en casa. Tengo la piel apagada, la zona T que se congestiona sola y años peleando con los poros a base de arcilla, tiras nasales y exfoliantes que arden más de lo que ayudan. He escuchado todas las promesas y ninguna cumplió. Así que un “facial de spa en diez minutos” me sonó a más de lo mismo. Lo que me hizo probarlo fue otra cosa. Este aparato no vende una crema, vende succión. Y esa sí se ve.

La prueba está en el tanque
Una rutina normal en casa consiste en aplicar producto y esperar a que algo pase. La FacialPro™ Glow, que se presenta como un sistema de limpieza profunda e hidratación en casa, trabaja al revés. En lugar de frotar, ejerce una succión suave que sella sobre la piel, retira grasa y células muertas por un lado e infunde agua con activos por el otro. Primero se pasa el Derm Detox, con ácido glicólico y salicílico para disolver lo que está adherido y después el Hydro Infuse, con ácido hialurónico para hidratar. Es, en esencia, el hidrafacial de consultorio sin tener que salir de casa. Y no hace falta creerme. El agua que recorre el rostro sale turbia, con lo que traías en los poros. ¿Qué noté? La piel más tersa, la nariz menos áspera y un tanque que, tras el primer uso, ya no era agua limpia. La marca presume hasta 128% más de hidratación en diez minutos. Yo me quedé con lo que vi salir.

Diez minutos que son solo míos
Son cinco pasos: limpiar, extraer, hidratar, desinflamar e iluminar. Y sí, hay que llenar el tanque, cambiar de fórmula, tomarse el tiempo. Ahí estuvo la sorpresa. En lugar de sentirlo como un pendiente más, se convirtió en el momento del día que es solo mío, diez minutos en los que no le resuelvo a nadie, solo me cuido. El accesorio DePuffi™ terminó de convencerme. Es el de contraste frío-calor, InstaHeat™ para preparar la piel e InstaChill™ para desinflamar y definir el contorno, con seis niveles de temperatura. El frío bajo los ojos por la mañana se volvió mi pequeño lujo diario. 

¿Vale lo que cuesta?
No es un gasto de impulso, es una inversión, de las que se justifican solas si de verdad te la vas a dar. Para mí termina dependiendo de dos cosas, el estado de tu piel y qué tan constante seas. Si te haces un facial muy de vez en cuando, una mascarilla de arcilla resuelve la noche. Pero los resultados (poros, textura, luminosidad) se acumulan, no aparecen de una sola vez, así que si lo tomas como ritual, vale totalmente la pena. A mí no me borró años de poros congestionados de inmediato. Lo que hizo fue quitarme las ganas de exprimir, tallar de más y arrancar tiras, que era justo lo que maltrataba mi piel. Y me dio, de paso, algo que no sabía que necesitaba, un momento fijo para tratarme bien.

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