Ana Celeste: Disfrutar el camino y vivir presente

Después de habitar durante meses a Alejandra para Un hijo propio, un personaje marcado por la presión social, el dolor y las decisiones alrededor de la maternidad, Ana Celeste habla sobre el proceso de construirla, desprenderse de ella y volver a encontrarse consigo misma

Fotografía: Juan Luis Lemus
Stylist: Manuel Delgado
Maquillaje: Pedro Aguirre
Cabello: Fernanda Ortiz
Entrevistal: Aarón Zavaleta
Producción: Juan Pablo Garcia

En entrevistas has dicho que eres una contradicción y que puedes ser muchas cosas al mismo tiempo. ¿Qué parte de Ana Celeste crees que todavía estás descubriendo?

Todas. Yo creo que nunca dejamos de descubrirnos. El ser humano me parece tan complejo de entender en tantos sentidos que no creo que terminemos de conocernos por completo nunca. 

Después de interpretar a Alejandra, ¿qué cambió en la manera en que entiendes el dolor de una persona que vive una presión social tan fuerte?

Creo que todos los seres humanos pasamos por conflictos personales y presiones que tal vez los de afuera no podrían entender, pero hay de situaciones a situaciones. En general, procuro ser lo más consciente posible con las realidades que todos vivimos. Entiendo que a cada quien le ocurren experiencias para su propia evolución. Aun así, no justifico ningún acto, simplemente somos resultado de nuestros entornos y tenemos consecuencias.

Para construir a Alejandra te aislaste durante meses y modificaste incluso tu cuerpo. ¿Qué fue lo más difícil de dejar atrás durante ese proceso?

En el proceso me deprimí mucho, cambié todo de mí, incluso mi forma de verme a mí misma. Más allá de un cambio físico, estaba pasando por un cambio interno muy grande. Para mí era muy importante retratar ese dolor por el que pasaba ella y lo que creía sobre ella misma. Actuamos a partir de lo que creemos, entonces modifiqué mis creencias y mi mente. Lo que más me costó, además de bajar de peso, fue eso: regresar a estar emocionalmente al 100 y quitarme todos los pensamientos, creencias y maneras en las que se sintió en algún momento de su vida.

Has dicho también que te viste reflejada en Alejandra de muchas maneras. ¿Qué descubriste de ti misma que no esperabas encontrar en ella?

Los dolores que compartimos muchas mujeres, las inseguridades, las creencias sobre nosotras mismas y sobre lo que pensamos que piensan los de afuera sobre nosotras y lo que hacemos para agradar a partir de eso. De pronto también me encontré con una Ale divertida y eso también lo exploré. Me encontré de muchas maneras y quise llevarla hacia muchos lugares además del dolor.

La película toca la maternidad desde un lugar incómodo. ¿Qué conversación sobre ser mujer crees que todavía nos cuesta tener sin prejuicios?

Justo esa. Para muchos sigue siendo tabú que una mujer decida no ser madre, y creo también que depende del contexto el acceso a las decisiones que tomamos y a la información. Entonces hay todavía muchos lugares por trabajar con estos temas, pero que todas seamos libres de decidir.

¿Alguna vez has sentido que tu propia vida está siendo medida con ese famoso “checklist” que mencionabas: pareja, matrimonio, hijos, estabilidad?

La verdad tuve la fortuna de crecer distinto. Sí, con todas estas creencias inculcadas por los mayores y con ambientes machistas muy cercanos a mi vida, pero emigré muy chica de mi casa a vivir a la ciudad con mi mamá y mis hermanos. Afortunadamente ya tenían una manera de pensar distinta. De niña tuve mucha responsabilidad, pero también fui construyendo mucha libertad para decidir y aprender a poner límites, y nunca me sentí presionada con estos temas y sigo sin hacerlo. Con dificultades y todo, tuve la oportunidad de soñar y querer otras cosas para mi vida.

En tu carrera has pasado por cine, televisión y música. ¿Qué encuentras en la música que la actuación no puede darte y viceversa?

Cuando estoy actuando puedo vivir muchas realidades, muchas vidas, muchas historias. Puedo ser tantas personas y compartir situaciones con muchos seres y entender, mezclarme, indagar, investigar, y todo lo que hago para crear, para transformarme, incluso destruirme y volverme a construir como una decisión personal de exploración.

Cuando hago música, soy yo en toda la extensión de la palabra, cuento lo que me pasa a mí e igualmente me puedo ver reflejada en muchos. Es mi espacio especial. Cuando tengo jornadas muy cansadas de actriz, mi manera de descansar es escribir canciones. Es algo que disfruto como nada en el mundo. Escucho un beat o una guitarra y me desconecto.

¿Existe una Ana Celeste que aparece cuando estás frente a una cámara y otra que aparece cuando estás sobre un escenario?

¡Sí! Cuando estoy frente a una cámara soy el personaje; cuando estoy en un escenario soy yo en la versión más elevada, segura y a la vez vulnerable de mi ser.

¿Qué tan difícil es mantener esa idea de libertad cuando trabajas dentro de una industria que también tiene expectativas sobre cómo debe comportarse una actriz?

Hace mucho me dejé de preocupar por eso. Creo que nos gusta meter a la gente en cajitas y pensar que deben ser de una sola forma. Yo creo que no y no soy eso. Soy tantas cosas que no podría meterme en una caja y definirme. Soy de la idea de que lo auténtico siempre gana.

Has dicho que eres un alma libre. ¿Qué significa para ti ser libre en esta etapa de tu vida?

Hacer lo que me nace hacer, lo que realmente quiero, ir por ello, ir contra corriente, no juzgarme ni juzgar a los demás, entender que todos tenemos algo que aprender, que no existe la culpa, solo la responsabilidad, que nunca está pasando nada, que nada es tan grave, todo se acaba, todo comienza, que somos más de lo que creemos que somos y que tenemos más propósito en este plano, que hay que divertirse, que no pasa nada si algo no sale o si me equivoco, y que hay que disfrutar la experiencia y vivir presente lo más que se pueda.

Después de una experiencia tan intensa como Un hijo propio, ¿qué tipo de personajes estás buscando ahora? ¿Hay algún territorio que todavía te dé curiosidad explorar?

Sí me gustaría interpretar personajes sobre esa línea de complejidad, contradictorios y difíciles de entender. Me intrigan demasiado todos los temas de salud mental. Me gustaría interpretar personajes cada vez más complejos, sin temerle a lo visceral, lo raro o lo extremo. Me gustaría hacer terror también, ¡pero del que sí da miedo! 

Me gustaría contar alguna historia de Gaspar Noé, de Lars von Trier. Bueno, esos están ya en mi lista de metas.

Y, por supuesto, seguir retratando la realidad que vivimos, lo que pasa en el mundo, lo que sentimos, los conflictos que tenemos, las necesidades, historias que tengan que ver con música, con el barrio, con todos los elementos en los que yo crecí como manera de mostrarle al mundo qué sucede en el mío.

No te pierdas las sesión de fotos completa en nuestra edición impresa y digital.

Somos una revista mexicana de estilo de vida para mujeres y hombres. Únete y conoce lo último en lujo, moda, cultura, entretenimiento, salud, viajes y más.

La guía perfecta para ella y él.

Log In

SÍGUENOS EN