Un taco de camarón, un cangrejo que se abre en la mesa y una brocheta al carbón parecen responder a antojos distintos. Dentro de Grupo Fisher’s, también cuentan una historia: la de una cocina que partió de los pescados y mariscos y fue encontrando otras maneras de reunir a la gente. En ese recorrido caben las recetas armenias de Doña Jazmín y una estancia en Avándaro donde la comida forma parte del fin de semana.
La diferencia entre esas propuestas se entiende mejor al pensar en cómo queremos pasar el día. A veces buscamos regresar a un plato conocido; otras, probar una preparación que nos lleve a preguntar cómo se come o con qué se acompaña. Elegir restaurante puede comenzar por ahí: por la curiosidad, el tiempo disponible y las personas que van a sentarse con nosotros.
Grupo Fisher’s: una historia con distintas mesas
Fundado en 1989, Grupo Fisher’s reúne conceptos como Fisher’s, Fisher’s House, Decrab y Luzine, además de Fisher’s House Hotel & Spa. Los nombres comparten una historia, aunque cada uno se reconoce por una propuesta diferente: mariscos, especialización en crustáceos, cocina armenia o una experiencia que incorpora alojamiento.
En la presentación de su historia, Simón y Jazmín Hamparzumian ponen el acento en cocinar para quienes eligen pasar parte de su vida del otro lado de la mesa. La idea ayuda a entender el vínculo entre lugares que, vistos únicamente desde el menú, podrían parecer distantes. Lo que cambia es la forma de recibir y el tipo de comida alrededor de la cual ocurre el encuentro.
Fisher’s: cambiar el pedido también cambia la comida
La carta de Fisher’s permite armar recorridos distintos dentro de la cocina de mar. Entre sus opciones aparecen el taco de camarón, el sashimi de atún Fisher’s, la tostada de camarón y pulpo en escabeche, el filete habanero-limón y los ostiones Rockefeller. También hay fettuccini Alfredo con camarones: una muestra de cómo un mismo ingrediente puede pasar de un antojito a un plato de pasta.
Para una mesa con gustos distintos, esa variedad permite combinar entradas y platos fuertes sin que todos tengan que pedir lo mismo. Una manera de explorarla es elegir preparaciones diferentes, en lugar de repetir el mismo tipo de salsa o acompañamiento durante toda la comida. El escabeche, el habanero-limón y la salsa Alfredo proponen caminos distintos para hacerlo.
El menú publicado incluye, además, desayunos con chilaquiles con mariscos y huevos con machaca de atún ahumado. Es otra entrada al universo de la marca: llevar los sabores del mar a una hora en la que quizá habríamos pensado en algo completamente distinto. La disponibilidad de platillos y los precios pueden variar entre sucursales.
Decrab: cuando comer requiere participar
En Decrab, la atención se concentra en los cangrejos. El restaurante presenta su especialidad a partir de una acción muy concreta: romper y degustar crustáceos. Esa forma de comer introduce una pausa entre elegir el plato y llevarlo a la boca; hay que descubrir cómo acceder a la carne y dedicarle atención a cada pieza.
Es un punto de partida interesante para una comida que tenga algo de exploración. Si es la primera visita, vale la pena preguntar por las presentaciones disponibles, el tamaño de las porciones y la manera de abordarlas. Conocer esos detalles permite decidir si se busca un plato individual o algo para compartir.
Aquí, parte del atractivo está en participar: abrir, separar, probar y volver a empezar. La conversación puede avanzar al ritmo de ese pequeño trabajo, especialmente cuando alguien en la mesa conoce la técnica y otro está aprendiendo.
Su ubicación en Prado Norte 395, en Lomas de Chapultepec, ofrece una referencia para organizar el encuentro. La propuesta incluye una barra de coctelería, aunque el centro de la experiencia sigue siendo ese ingrediente que se trabaja también con las manos.
Luzine: la otra raíz de la familia
El giro hacia la cocina armenia llega con Luzine. Su propuesta une recetas de Doña Jazmín, platos de Fisher’s y brochetas al carbón, una combinación que permite acercarse a otra tradición culinaria desde un terreno parcialmente conocido. Hay pescados, mariscos y carnes, con el carbón como uno de sus elementos centrales.
En la nota de WM dedicada a la cocina armenia en la Ciudad de México, el recorrido por Luzine se detiene en preparaciones como hojas de parra, taboule, diferentes versiones de kepe y lavash, el pan delgado que acompaña la mesa. Ese repertorio invita a prestar atención a las hierbas, los rellenos y las maneras de combinar un bocado.
Para quien busca salir del pedido habitual, el interés está en conocer qué distingue a cada preparación. Elegir algunas entradas para compartir permite descubrir preferencias antes de resolver el plato fuerte. Las brochetas al carbón pueden dar continuidad a ese recorrido, uniendo la cocina familiar con una técnica reconocible desde el primer aroma.
Luzine se encuentra en Pabellón Bosques, en avenida Loma de la Palma 1813, en Cuajimalpa. Dentro del grupo, es la mesa donde la herencia armenia adquiere un nombre y un lugar propios.
Fisher’s House: cuando la mesa forma parte del viaje
Fisher’s House propone una reinterpretación de las recetas del grupo. En su hotel de Avándaro, esa idea se integra a una estancia con restaurante, jardines, alberca y spa. El entorno incorpora una posibilidad distinta: organizar la salida alrededor de una comida y quedarse a dormir.
Las instalaciones de Fisher’s House Hotel incluyen terrazas rodeadas de vegetación y áreas al aire libre. Así, el plan puede distribuirse entre la mesa, el descanso y el jardín, sin necesitar un itinerario lleno de paradas. Para una escapada en pareja o con amigos, tener restaurante dentro del alojamiento permite concentrar varias decisiones en un mismo lugar.
También cambia el lugar que ocupa la comida en el viaje. El desayuno puede ser el primer plan del día; la comida, una pausa larga entre actividades. Al permanecer en el mismo espacio, queda margen para decidir sobre la marcha cuánto tiempo dedicar a cada cosa.
Antes de organizar la estancia, conviene revisar qué incluye la tarifa de habitación y reservar por separado los servicios que se quieran añadir. Una escapada puede ser breve y, aun así, dejar espacio para desayunar con calma antes de volver.
De los mariscos de Fisher’s a las brochetas de Luzine, el recorrido ofrece distintas respuestas a una pregunta cotidiana: dónde nos vemos para comer. A veces la respuesta está en un sabor conocido. Otras, en un ingrediente que todavía no sabemos abrir, una receta familiar por descubrir o una mesa que termina convirtiéndose en fin de semana.





