En los últimos años, el tenis femenino en México ha vivido un impulso que va más allá de aficionados en clubes locales: ha empezado a resonar en torneos internacionales, en rankings de la WTA y en la conversación del deporte nacional. De ser un deporte con apariciones esporádicas, empieza a consolidarse como una historia de esfuerzo, talento y nuevos referentes que inspiran a jóvenes y aficionados por igual.
Renata Zarazúa: la figura que cambió el guion

Si hay un nombre que hoy simboliza el crecimiento del tenis femenino mexicano, ese es el de Renata Zarazúa. La tenista de Ciudad de México —de 27 años— ha marcado varios hitos recientes que representan este boom. En el US Open 2025 dio una de las victorias más memorables del tenis azteca al derrotar en la primera ronda a la estadounidense Madison Keys, número seis del mundo, en un duelo que se extendió más de tres horas y se convirtió en una de las sorpresas más resonantes del torneo.
Zarazúa no solo ha logrado resultados destacados en singles, también ha participado en dobles en torneos importantes, demostrando versatilidad competitiva.
Más allá de estadísticas, su trayectoria ha tenido un impacto inspirador: para muchas jóvenes tenistas mexicanas, Zarazúa representa la posibilidad real de competir en los escenarios más exigentes del deporte.
Giuliana Olmos: constancia internacional y dobles de élite



Junto a Zarazúa, Giuliana Olmos se ha convertido en otra figura clave del tenis femenino mexicano. Especializada en dobles, Olmos ha sido una presencia constante en los Grand Slams y en el circuito profesional. En el US Open 2025 también avanzó en la modalidad de dobles junto a la checa Anna Siskova, destacando la capacidad de las mexicanas para competir en las mejores canchas del mundo.
La carrera de Olmos es un testimonio de consistencia y nivel internacional: su trayectoria le ha permitido consolidarse como una doblista de referencia dentro de la WTA, posicionando a México con fuerza en una modalidad técnica y estratégica del tenis profesional.
Más nombres que suman al crecimiento
Aunque Zarazúa y Olmos acaparan gran parte de la atención internacional, hay otras jugadoras que también están contribuyendo a la escena del tenis femenino mexicano:



- Ana Sofía Sánchez ha tenido una carrera sólida en el circuito profesional y ha alcanzado posiciones importantes en el ranking mundial, consolidándose como una figura constante del tenis mexicano en torneos globales.



- Victoria Rodríguez también ha tenido una trayectoria significativa, con presencia en torneos WTA e ITF y aportando profundidad competitiva al panorama nacional.
La suma de estas trayectorias no solo da presencia a México en diferentes tours, sino que construye referentes y abre espacios para que más niñas y mujeres se acerquen al tenis con ambición y apoyo.
Eventos clave y atención local
El tenis femenino también ha visto mayor atención en torneos dentro del país. Por ejemplo, eventos como el Abierto de Guadalajara han congregado jugadores internacionales y locales, ofreciendo visibilidad y experiencia competitiva a las mexicanas que compiten a nivel profesional.
Además, el interés por el tenis en ciudades como Guadalajara ha escalado, con aficionados llenando gradas y siguiendo partidos de figuras femeninas tanto nacionales como extranjeras.
Más que un deporte: comunidad y crecimiento
Este auge no se reduce a victorias puntuales, refleja un fenómeno más amplio en el que el tenis femenino se percibe cada vez más como una disciplina accesible, con oportunidades reales para la formación de talento y desarrollo de carreras profesionales.
El impacto de referentes como Zarazúa y Olmos —junto con la presencia competitiva de otras jugadoras— está sembrando semillas en clubes, escuelas y academias por todo México, lo que sugiere que este boom podría generar una generación más amplia de tenistas femeninas competitivas en el mediano y largo plazo.






