La era Ozempic

De las clínicas para diabéticos a los bolsos de las celebrities. Aquí todo lo que necesitas saber antes de subirte al tren Ozempic.

Si en los últimos dos años sentiste que de repente todas las famosas bajaron de peso al mismo tiempo, no fue tu imaginación. Elon Musk lo admitió en X como si nada. Kim Kardashian fue señalada después de perder varios kilos en tiempo récord para entrar al vestido de Marilyn Monroe en la Met Gala. Rebel Wilson lo confirmó abiertamente. Y luego Oprah le dedicó un especial en televisión nacional. El denominador común de todos ellos: una pluma de Ozempic que cabe perfectamente en el bolso de mano.

Lo irónico es que este medicamento no fue diseñado para las alfombras rojas. Durante décadas fue simplemente un tratamiento para la diabetes tipo 2 que nadie fuera del mundo médico conocía. Lo que cambió todo fue un hallazgo casi accidental, pues los pacientes que lo usaban perdían peso de forma notable. De ahí al titular de revista hubo un paso, y de eso a la lista de espera en la clínica estética, otro más corto todavía. Bienvenida al efecto Ozempic.

¿Pero cómo funciona exactamente?

La semaglutida, el principio activo detrás de Ozempic y su hermano mayor Wegovy, imita una hormona que regula el apetito y le dice a tu cerebro que ya comiste suficiente. Sin el drama del conteo de calorías ni el sufrimiento del ayuno intermitente que todas intentamos en 2019. Suena como magia, y para quienes viven con obesidad o diabetes, en muchos casos lo es.

El problema llegó cuando la demanda explotó. La producción no alcanzó y el desabasto de Ozempic y Wegovy se convirtió en una crisis global. Los pacientes diabéticos que genuinamente necesitaban el medicamento se quedaron sin acceso porque quienes podían pagarlo lo acapararon para bajar tallas. En México, una pluma puede costar entre 2,500 y 4,500 pesos al mes, sin contar consultas ni seguimiento médico. Definitivamente no es el suplemento del Walmart.
Y aquí es donde la conversación se pone incómoda. Porque conforme las fotos de celebrities cada vez más delgadas inundaban nuestros feeds, algo en el imaginario colectivo hizo clic: la cadera marcada, los huesos visibles, la ropa que cuelga. La misma delgadez extrema que pasamos años criticando ahora viene con receta médica y se llama “tratamiento”. El círculo se cierra y nos encuentra exactamente donde empezamos.

Lo que el hype no te cuenta

Náuseas, vómito, estreñimiento severo y, en algunos casos, pancreatitis. También existe la llamada Ozempic face, que es ese envejecimiento facial acelerado por la pérdida rápida de volumen que hace que algunas celebrities parezcan diez años mayores de repente. Y si dejas el medicamento sin cambiar hábitos de fondo, el peso regresa, con intereses. No es solución permanente, es herramienta, y como toda herramienta, puede hacer daño si se usa sin criterio. Los médicos son claros, este medicamento está contraindicado en personas con antecedentes de ciertos tipos de cáncer de tiroides, pancreatitis o enfermedad renal grave.

La revolución médica existe y es real para quienes la necesitan. Lo que no necesitamos es otra industria diciéndonos cómo debe verse nuestro cuerpo, ahora con jeringa incluida.

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