Mercedes-AMG actualiza la GLE 63 S 4MATIC+ con un V8 profundamente revisado, tecnología mild hybrid y un chasis afinado para mantener vivo uno de los motores más emblemáticos.
Texto: Pablo Quintos




La GLE más poderosa del catálogo de Mercedes-AMG estrena una nueva generación de su V8 sin alterar la cifra que la convirtió en referencia. Conserva los 612 caballos de fuerza, pero bajo el cofre prácticamente todo cambió. El objetivo de los ingenieros de Affalterbach fue otro: conseguir que el motor reaccionara con mayor rapidez, girara con más libertad y cumpliera las futuras normas de emisiones sin perder el carácter que distingue a la familia AMG.
El bloque M177 EVO de 4.0 litros recibió una revisión profunda. El cambio más importante aparece en el cigüeñal plano, una solución que reduce las masas rotativas y permite que el motor suba de vueltas con mayor agilidad. A esa modificación se suman nuevos árboles de levas, conductos de admisión y escape rediseñados, un sistema de inyección optimizado y turbocompresores revisados. Ninguna de esas piezas busca presumir una cifra espectacular; juntas cambian la forma en que el V8 entrega cada aceleración.
Mercedes-AMG mantuvo intactos los números principales: 612 hp y 850 Nm. La diferencia aparece cuando el conductor pisa el acelerador. El motor responde antes, sostiene el empuje durante un rango más amplio de revoluciones y conserva la facilidad para estirar cada cambio. El generador de arranque integrado de 48 voltios añade 23 hp y 205 Nm en momentos puntuales, elimina vacíos de respuesta y recupera energía durante las desaceleraciones sin alterar el protagonismo del ocho cilindros.
Las prestaciones siguen colocando a esta SUV entre las más rápidas del segmento. Detiene el cronómetro en 3.9 segundos durante el 0 a 100 km/h y alcanza una velocidad máxima de 280 km/h, limitada electrónicamente. Lo interesante es que esas cifras conviven con un vehículo pensado para recorrer largas distancias con el mismo aplomo con el que enfrenta una carretera de montaña.
El nuevo sistema de escape AMG Performance también nació desde cero. Incorpora válvulas activas que modifican la sonoridad según el programa de manejo seleccionado. En Comfort apenas acompaña el recorrido con un rumor grave; en Sport+ libera el registro completo del V8, acompañado por cambios de marcha más rápidos y detonaciones controladas que forman parte de la identidad mecánica de AMG desde hace años.






El trabajo en el chasis es igual de minucioso. La suspensión neumática AMG RIDE CONTROL+ modifica continuamente la dureza de los amortiguadores y puede elevar la carrocería hasta 20 milímetros cuando el terreno lo exige. A eso se suma AMG ACTIVE RIDE CONTROL, un sistema de estabilización activa que procesa información hasta mil veces por segundo para contener el balanceo de la carrocería. El conductor percibe una camioneta que cambia de dirección con una precisión poco habitual para un vehículo de este tamaño.
La tracción integral AMG Performance 4MATIC+ reparte el torque entre ambos ejes de forma completamente variable. El diferencial trasero electrónico termina de afinar el conjunto al distribuir la fuerza entre las ruedas posteriores según el nivel de adherencia disponible. En carretera rápida ofrece estabilidad; en curvas permite acelerar antes de completar el apoyo; sobre superficies de baja adherencia mantiene el control sin recurrir constantemente a la intervención de los frenos.



El rediseño exterior acompaña la evolución mecánica. La parrilla AMG adopta una nueva interpretación, las tomas de aire aumentan su tamaño para mejorar la refrigeración y la firma luminosa adquiere un patrón exclusivo. Detrás aparecen nuevas salidas dobles de escape y un difusor más marcado. En el habitáculo predominan el cuero Nappa, la fibra de carbono, el volante AMG Performance y las múltiples configuraciones MANUFAKTUR, pensadas para quienes buscan un nivel de personalización poco común incluso dentro del segmento premium.
Mientras muchos fabricantes reducen cilindros o abandonan por completo este tipo de motores, Mercedes-AMG invirtió tiempo en perfeccionar uno de los V8 más reconocibles de la industria. La nueva GLE 63 S demuestra que todavía queda margen para extraer mejores respuestas de un motor de combustión cuando detrás existe un trabajo serio de desarrollo mecánico.



Ficha Motor: V8 biturbo M177 EVO de 3,982 cc. Potencia: 612 hp + 23 hp del ISG. Torque: 850 Nm + 205 Nm del ISG. Sistema híbrido: Mild Hybrid de 48 V. Transmisión: AMG SPEEDSHIFT TCT 9G. Tracción: AMG Performance 4MATIC+. Aceleración 0-100 km/h: 3.9 s. Velocidad máxima: 280 km/h.






