¿Qué pasa cuando la tecnología elimina la incertidumbre?
Hubo una época en la que los viajes empezaban al imprimir direcciones, comprar un mapa o confiar en esa persona que juraba conocer el camino. Siempre había margen para el error. Una vuelta equivocada, una gasolinera donde preguntar, una carretera secundaria que nadie había planeado tomar y las historias personales daban un giro.
Hoy eso casi no ocurre. Abrimos Google Maps, escribimos un destino y una voz nos indica exactamente qué hacer durante los siguientes kilómetros. Sabemos cuánto tardaremos, dónde habrá tráfico, en qué carril debemos colocarnos y hasta dónde conviene detenerse a cargar gasolina. La incertidumbre desapareció.
Por eso las grandes road movies parecen películas de otra época. Es difícil imaginar a los protagonistas ignorando durante horas una ruta alternativa que aparece resaltada en azul. Google Maps no mató las road movies, por supuesto. Pero sí eliminó una de las condiciones que las hacían posibles: la sensación de que el camino era tan importante como el destino.
Las personas que utilizan GPS con mayor frecuencia muestran peores resultados en ciertas pruebas de memoria espacial que quienes navegan más por cuenta propia. Fuente: Habitual use of GPS negatively impacts spatial memory during self-guided navigation. Louisa Dahmani y Véronique D Bohbot

Y tu mamá también (Alfonso Cuarón, 2001)
Tenoch y Julio nunca tuvieron un destino real. Tenían una historia inventada, un mapa incompleto y demasiado tiempo libre. Gran parte de la trama gira en torno a que Luisa confía plenamente en los muchachos y aunque si tuviera Google Maps ella hubiera aceptado ir de todos modos, el guionista hubiera tenido que volverlo verosímil sin revelar el final.



Thelma & Louise (Ridley Scott, 1991)
La película empieza como una escapada de fin de semana y termina como una huida sin regreso. Hoy, antes de arrancar el coche, Google Maps les habría mostrado tiempos estimados, rutas alternativas, hoteles cercanos y estaciones de servicio. La tecnología no habría evitado la tragedia. Pero sí habría reducido esa sensación de inmensidad que hace que cada kilómetro parezca una decisión irreversible.



Little Miss Sunshine (Jonathan Dayton y Valerie Faris, 2006)
La familia Hoover viaja para llegar a un concurso de belleza, pero en realidad viaja para descubrir que está rota. Un GPS les habría ahorrado vueltas innecesarias y quizá algún retraso, pero también habría eliminado muchas de las pequeñas crisis que convierten una carretera en una terapia familiar involuntaria. Algunas familias necesitan perder tiempo para encontrarse.



Into the Wild (Sean Penn, 2007)
Christopher McCandless no necesitaba una ruta eficiente; necesitaba desaparecer del mapa. Con Google Maps, su viaje habría sido otra cosa desde el inicio: coordenadas, reseñas, alertas, rutas guardadas, lugares “imperdibles”. El problema es que su historia depende de una idea casi imposible hoy: salir al mundo sin dejar tanta huella digital



The Motorcycle Diaries (Walter Salles, 2004)
Ok, aquí nos estamos metiendo en aguas pantanosas porque es el origen de Ernesto “Che” Guevara, lo que prácticamente dice que la existencia del GPS hubiera cambiado al mundo ideológicamente. Pero fuera de esto, el solo hecho de que Alberto Granado hubiera tenido acceso al GPS pone otra variable fascinante a la trama y quizás el descubrimiento de Latinoamérica hubiera tenido un itinerario cronometrado.





