En el corazón de una ciudad que abraza sus raíces mientras mira al futuro, Santo Habanero surge como el santuario donde el carbón, el mezcal y la herencia mexicana se encuentran para celebrar la vida.
Tika’aya es un refugio íntimo, reconocido por la Guía Michelin, donde la prisa se detiene, el maíz es poesía y la verdadera magia sucede a través de su exclusivo menú de degustación.






