Marc My Words

Marc Jacobs Beauty regresó y no es puro empaque bonito. Seis piezas donde el diseño y la fórmula por fin juegan del mismo lado.

Guardé mis delineadores viejos de Marc Jacobs como reliquia el día que la marca desapareció, en 2021, no quería que esto acabara. Así que cuando anunciaron el regreso, mi primer instinto fue desconfiar, porque casi siempre un relanzamiento es el mismo producto con caja nueva y la mitad del alma. Este me desarmó, y me desarmó primero por fuera.

Marc Jacobs mandó al retiro el negro sobrio y minimalista de antes y ahora se fue al extremo totalmente contrario, a lo que en diseño se llama maximalismo, con un pie en el pop art y otro en el camp. Para entender, convirtió una margarita, una estrella y un corazón en dijes enormes, brillantes y suaves al tacto, como esculturas blandas al estilo de Claes Oldenburg pero en formato tocador. La marca lo bautizó “Joyride Sensoriality”, la idea de que el maquillaje debe sentirse tan bien como se ve. Y lo que me terminó de convencer es que el encanto no se queda solo en la tapa. La fórmula lo respalda en lo absoluto. Aquí dejo mis seis favoritos del regreso, todos con esa mezcla rara de diseño que enamora y calidad que de verdad aguanta.

Joystick Blush 

Empiezo por el que más veces alcancé en el mes. Es un blush en barra para mejillas y labios que se derrite sobre la piel y baja a un acabado aterciopelado, ni grasoso ni pesado. Los colores están de verdad cool, diez tonos que van del rosa fresco al naranja, el rojo y el morado, y están pensados para no ser súper pigmentados, más como un wash de color que puedes construir a tu gusto. Yo me quedé con Hot Flush, un rosa vivo que se ve como si te acabaras de reír. Un pero honesto, es crema, y si no lo sellas con polvo se va antes que termine la noche. Vale la pena fijarlo.

Legally Bronze Bronzer 

Este fue el primero que el mismo Marc Jacobs enseñó en redes, con esa polvera espejo y la margarita grabada, y se entiende por qué lo presumió. Es un bronceador en polvo que se difumina como seda, de esos que puedes cargar en la brocha para esculpir el pómulo o pasar ligerito para un dorado parejo en toda la cara. Los tonos son lindísimos, ocho en total, y no se van al naranja, se quedan en ese calor de piel al sol que casi ningún bronceador logra. Lo único que extrañamos es que ya no traen talco, pero por color y difuminado siguen ganando.

Flashes Mascara 

El tubo lila delgadito tiene forma de estrella y remata con una estrella en la tapa, así que ya es bonito de por sí, pero lo que hace es separar y alargar la pestaña sin un solo grumo, y aguantar el día completo, la marca habla de hasta 18 horas. Viene en tres tonos, del Onyx negro clásico al Cocoa café y un Indigo azul que me robó el corazón para salir de noche. Lo único que no me encantó es que no hay versión a prueba de agua, y con mis pestañas súper lacias, bien latinas, ahí sí la extraño. Donde me funcionó de maravilla fue en las pestañas de abajo, definidas y sin invadirme la ojera.

Money Shot Highlighter 

El nombre provocador contra el empaque dulce es puro Marc Jacobs, y el producto le hace justicia. Es un iluminador en gel de base agua, medio jalea, que a pesar de la textura se asienta y no se mueve en todo el día. Multiusos de verdad, lo puse en el pómulo, en el párpado y hasta en el arco de labio. A mí me hizo pensar directo en Euphoria temporada uno, ese brillo con dimensión que no es de diario pero que cuando toca la ocasión, no tiene quién le gane.

Heart On Lipstick 

Si tuviera que elegir uno de la lista, sería este. Trae un dije de corazón metálico en la tapa, el motivo de los labios, y el detalle ya te gana antes de destaparlo. Es mitad bálsamo y mitad labial, con acabado jugoso y una comodidad que no esperaba, gracias al aceite de cereza, el ácido hialurónico y los péptidos de la fórmula. Quince tonos lindísimos, de neutros a atrevidos como Love Drunk, On Red o Booty Call, aunque son más un wash de color que un full glam, se sienten ligeros y se construyen a tu gusto. De los que arrancan cumplidos sin que digas nada

Drawn This Way Eyeliner 

Cierro con el que traía a todo mundo en pánico de que se agotara, y con razón. Es el homenaje a aquel delineador de culto, ahora en fórmula cremosa a prueba de agua que se desliza sin brincar y se queda puesto hasta 24 horas, sin correrse ni con calor. Veintiún tonos entre mate, metálico, glitter y duocromo, y los colores son increíbles, del clásico No Shade negro al So Tea bronce o al Facts vino. Lo único, no los siento tan fáciles de difuminar, así que si te gusta el ahumado, trabájalos rápido antes de que se fijen. El pigmento de una sola pasada, eso sí, es de lo mejor que he visto.

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